Fray Juan de Jesús, camino de Santidad
En julio del año 2010 entra en escena la “Asociación de Amigos de Fray Juan de Jesús-Siervo de Dios”, con personalidad jurídica civil, cuyos objetivos se expresan formalmente en sus estatutos. A saber: favorecer el mejor conocimiento de la figura de Fray Juan de Jesús, por los medios más convenientes, y colaborar con diferentes instituciones en cuanto a medidas que persigan tales fines. En su fuero interno, la asociación será la “parte actora” en el proceso judicial de la causa de beatificación sobre este lego franciscano. Cuenta únicamente con el trabajo voluntario de sus miembros y con los donativos ingresados en su cuenta corriente. Pero, ilusión toda. Cuando se lanzó la idea, la opinión pública icodense se mostró muy favorable. Largo será el camino a recorrer. Pues, será necesario efectuar un procedimiento jurídico sobre algún milagro, en cualquier parte del mundo, atribuido a la intercesión del icodense Siervo de Dios. Todo favor recibido, por favor, comunicarlo a la asociación.
Quisiera destacar la activa labor de su vicepresidente, don Domingo Martínez de la Peña y González. Parte de su compromiso vital ha sido propagar la vida y obra de Fray Juan de Jesús. Y en este último año ha publicado biografías, oraciones, cartas y escritos. También ha potenciado la propaganda con estampas, calendarios, imágenes, viñetas para adolescentes, y especialmente con su obra pictórica itinerante que muestra con su expresión artística la buena mano de experto pintor.
Varias localidades tinerfeñas han agradecido esta acción. Son cuadros para contar la historia. Como cristiano no siente estorbo ni encuentra problemas en reconocer que el don principal de la fe es la posibilidad de ver más allá de la superficie. También por esto, y sobre todo por esto, está convencido que la reedición actualizada de la obra de referencia del Padre Abreu mostrará, en estilo barroco, las condiciones adecuadas para reconstruir la vida espiritual de Fray Juan de Jesús, señalada por una serie increíble de vicisitudes, donde le asisten numerosos episodios extraordinarios de ese mundo invisible que a veces emite señales. Siempre, a ojos de la fe.
“Las huellas de la humildad”, bajo este título se da refugio a la exposición de los catorce cuadros con escenas de la vida del Siervo de Dios, cuyo autor es don Domingo Martínez de la Peña y González. La asociación se muestra muy activa, según la memoria anual del ejercicio julio 2010-julio 2011, numerosas actividades se acumulan. Pongo ejemplos: la presentación de la documentación y carta de petición al Sr. Obispo de la Diócesis Nivariense para la apertura del proceso de beatificación, recopilación y publicación de cartas y escritos dedicados al Siervo de Dios, charlas y conferencias en sesiones de catequesis, intervenciones radiofónicas, reportajes en televisiones locales y entrevistas en la prensa escrita tinerfeña.
La actual Corporación municipal de Icod de los Vinos se ha sumado a la tarea al constituir una Comisión Permanente con la misión de realizar todas las acciones posibles para dar conocimiento público de la vida y obra de Fray Juan de Jesús. Desde el siglo XIX existe una calle en la ciudad con la denominación “Siervo de Dios”, el pueblo natal ha perpetuado su nombre. El trazado va desde la avenida Veinticinco de Abril a la calle Los Reyes. En sentido norte-sur, se cruza con las calles Key Muñoz, San Agustín y El Durazno. En el solar y casa de su nacimiento se han edificado modernas construcciones.
UN POCO DE HISTORIA
El 6 de febrero de 1687 moría Fray Juan de Jesús con gran fama de santo en el convento de San Diego del Monte (La Laguna-Tenerife). Tenía setenta y un años y hacía tiempo que estaba enfermo. Pocos años antes, su salud había hecho temer en varias ocasiones un súbito fallecimiento y las autoridades religiosas habían expresado instrucciones en ese sentido al municipio lagunero. Ahora era verdad, corrió la voz de su último suspiro, lo que provocó en el pueblo un doble efecto de consternación y admiración. La muerte del Siervo de Dios, quedó justamente retratada en las páginas de “Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Juan de Jesús” del Padre Abreu (documento clave para la canonización) que escribe acerca de aquellos días: “Dispusole el entierro para el siguiente dia à que convocò el dolor, y la devocion toda la Ciudad, y grà parte de los lugares comarcanos, Sàta Cruz, Tacoronte, el Sauzal, y MatanÇa; llamando la noticia de su muerte à quantos avia tenido atentos la experiencia de sus altos fervores, y el clamor de la fama de su perfecta vida. Y Dios que es quien mueve los grandes, y piadosos concursos en semejantes lances, para honrar en el fin de sus días à sus grandes amigos, conmutando sus abatimientos en honras, sus humildades en aprecios, sus persecuciones en glorias, levantando a los humildes, y fieles Mardoqueos de el abatimiento de los zaguanes, para que les sirvan de pajes los Amanes altivos, los aclame el pregon, los passee el respecto, los celebre la Fama, y los admire el mundo, conmoviò los coraÇones de tantos lugares, y pueblos, para que concurriessen à venerar el bendito cadáver, à besar las plantas del humilde, à codiciar las migajas de su xerga grossera.”
Pasaron los días y el fenómeno no daba señales de interrumpirse. Recibió sepultura en la iglesia de San Diego del Monte. Gran conmoción produjo la noticia y en las jornadas sucesivas se celebraron en su memoria solemnes sufragios en varias iglesias de Tenerife, incluso en Gran Canaria. Muere, pues, en santidad. Actualmente, los restos siguen depositados en el templo señalado, en un sencillo sepulcro de piedra incrustada dentro del muro del lado izquierdo, donde está grabado lo siguiente: “Aquí yace el Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, muerto en 6 de febrero de 1687”.
Juan Díaz nació en la población de Icod en diciembre de 1615, fue bautizado en la iglesia parroquial de San Marcos Evangelista el día 20 del mismo mes y año. Un niño más en el mundo. Sus padres, naturales de Icod, Miguel Hernández y Ana Delgado, campesinos honrados, cristianos viejos, de nobleza natural. Por las venas de la madre del Siervo de Dios corría sangre real, la del Mencey de Daute, como tataranieta del noble guanche Diego de Ibaute, honrado por los Reyes Católicos con blasón y heredamientos, quien testó declararse “guanche y católico”. Por este motivo, podría convertirse en el primer Santo de Canarias con probada descendencia guanche.
La pobreza de los padres de Juan Díaz impidió una cómoda vida. Tempranamente, a la edad de diez años comenzó como aprendiz de tonelero en Garachico, entonces lucrativo lugar para el negocio de vinos. El dueño del taller era individuo de carácter colérico e irascible que descarga en el pobre muchacho su violencia, hasta el punto de arrojarlo a una hoguera callejera durante la tradicional festividad de San Juan Bautista, lo cual le produjo la pérdida del ojo izquierdo. Estos malos tratos los aceptó con cristiana resignación, y mantuvo su trabajo compaginando oración y penitencia. Su vida se hizo siempre de momentos espirituales.
En Icod le enseñó a leer el doctor Francisco Pérez de Mirabal, beneficiado de la iglesia parroquial de San Marcos Evangelista. Juan Díaz aprendía muchas cosas buenas al calor del evangelio e iba despertando su inteligencia. Decidió marchar al Puerto de la Cruz en 1641. Encontró trabajo, y mejor ganancia. Su espíritu se mantenía inquieto, vehemente, con el deseo de ingresar en alguna orden religiosa. Tuvo oportunidad de escuchar en la parroquia portuense una conferencia cuaresmal del Padre Fray Juan Medina, franciscano. Celestiales palabras. Desde entonces con mayor ejercicio de oración y penitencia mantuvo la idea de hacerse fraile. La vocación era una sacudida desde las raíces de todo el ser. Lo que buscaba era poder vivir más intensa y conscientemente aquella primera llamada a la reparación (en colectividad), es decir, en una congregación cuyo fin específico fuera el prolongar la obra reparadora de Cristo.
Sufre primeros éxtasis místicos. Se relata en su geografía divina que en ese tiempo protagonizó sorprendente episodio. Se encontraba delante de la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, cuando entró en éxtasis y se elevó con los brazos en cruz, para emprender vuelo calle abajo hacia la plaza del Charco, hasta llegar a la costa de Martiánez. Testigos del sobrenatural suceso fueron varios vecinos. Juan Díaz fue un personaje, como pocos conoce la historia de la Iglesia tinerfeña.
El 22 de julio de 1646, también en el Puerto de la Cruz, tomó el hábito de franciscano en el Convento de San Juan Bautista, espiritualmente preparado por su confesor el Reverendo Padre Fray Mateo de Aguilar, Definidor de la Provincia de San Diego de Canarias. La orden franciscana se adaptaba plenamente a los desvelos de Fray Juan de Jesús, pues San Francisco de Asís quería que sus hermanos fuesen los siervos de todos y buscaran siempre los sitios más humildes, trabajo manual esforzado y pedir limosna, excelsa virtud de la humildad, continua purificación, ante la culpa constricción interna, y la externa mediante satisfacción de obra reparadora.
En el Peñón del Fraile portuense, nos describe el Padre Abreu, otro portentoso suceso en el horizonte humano de su vida. Allí azotaba su cuerpo hasta culminar en cansancio extremo. Se humillaba a sí mismo. Las gentes sencillas se conmovían con sus predicaciones y redescubrían la frescura de sus vivencias. Con frecuencia solía decir: ”HERMANOS, QUIEN DEJA DE PECAR AMA A DIOS”. Allí se le ocurrió sembrar torpemente una cruz de verodes, al echar raíz dicha madera, supuestamente por la intercesión de nuestro protagonista, la adhesión popular lo asumió benignamente como milagro, venerándose el histórico sitio por los vecinos. En su recuerdo se levantó un templete en lo alto del peñón.
Fue trasladado al Convento de San Diego del Monte, extramuros de La Laguna. Perenne en pobreza y penitencia, dedica especial culto a la Cruz y a la Virgen María, está abierto a la acción divina que es cauce transparente para transmitirla a otras almas. Ayuda espiritualmente con sus consejos a Sor María de Jesús, pues fueron contemporáneos. La Sierva de Dios, cuyo cuerpo incorrupto se conserva en la iglesia del convento lagunero de las Monjas Catalinas. Fray Juan de Jesús en su vida diaria era muy diligente para recoger alimentos en remedio de los miserables que se agolpaban en su portería. Los compañeros de su comunidad religiosa se molestaban por las andanzas de excesivo corazón compasivo. No entendían que comiera con los mendigos y socorriera a quebrados y herniados. Todo esto le costó serios contratiempos.
Andando el tiempo, los laguneros conocieron la popularidad del Siervo de Dios como apóstol de la caridad. No era un fraile como otro cualquiera. De regular estatura y color moreno, nada agraciado en su rostro debido a la imperfección por la ausencia del ojo izquierdo; con vestimenta indecente, hábito parcialmente raído, entregaba su desayuno a los pobres del hospital, piedad respecto a las prostitutas, rezaba devotas estaciones para beneficio de almas afligidas, y sufría mortificaciones que aplicaba en sufragio de las ánimas del purgatorio. En muchas ocasiones, quedaba impedido para andar, al ir descalzo se le hundían los callos de los pies hasta romper en carne viva. Y de su pobre celda decir, como nos describe el Padre Abreu, que estaba adornada por singulares alhajas: calavera, cruz, estampa de papel, rosario y disciplina; y uno, o dos libritos para devotos. Y siempre la persistente oración como religioso deber.
Hoy, podemos señalar, que realmente el verdadero milagro es su amor; la generosidad, la atención a los enfermos, el sacrificio por el otro, el perdón incondicional, el servicio hacía los demás…, son el verdadero milagro que continuamente renueva el corazón del Siervo de Dios y hace que su vida sea más digna y esté señalada y llena de encanto. Sabe que el amor de Dios es el bien supremo. La Biblia (1Cor 13,1-13) dice que el vivir sin amor no sirve de nada. Esa semilla que tan buenos frutos dio, fue ejemplo de humildad, servicio a los más necesitados y, sobre todo, su vida interior en sólidos principios religiosos. En este sentido hay episodios en la vida de Fray Juan de Jesús realmente deliciosos. El cielo se encargó de anunciar, con multitud de señales, el glorioso triunfo de su santidad. Vamos a encomendarnos, así un día cercano se cumplirán sus propias palabras: “YO NO VINE A LA RELIGIÓN A BUSCAR A DIOS, SINO A CONSERVARLO”.
Debemos decir que, a petición de la Asociación de Amigos Fray Juan de Jesús, la Diócesis Nivariense está motivada para comenzar un proceso riguroso de beatificación. Estaremos atentos a la petición. Sabemos que los procesos de canonización declaran venerables y luego beatos o bienaventurados a los que al término del proceso serán declarados santos. Así la palabra bienaventurado aparece como un grado de perfección inferior al grado de santidad. Una primera conquista será la beatificación de Fray Juan de Jesús, acto por el cual el Sumo Pontífice confiere a este fiel difunto el honor de beato, o bienaventurado, lo cual, permitirá que se le tribute culto público. Es muy posible que, no tardando mucho lleguemos a verlo canonizado. Para ello es preciso contar con buenos colaboradores que lo den a conocer y lo invoquen como modelo de virtudes. Que así sea.
Es difícil abarcar la existencia de Fray Juan de Jesús, es una empresa ardua adentrarse en una vida tan prodigiosa. Gracias a la publicación en 1701 de la obra de referencia, se desvela la dimensión más espiritual de un lego franciscano que destaca en su recogimiento interior, en su figura pública, en una personalidad singular, y en la grandeza de su alma. Al volver la vista atrás, aparece claramente el reflejo de vida íntima y purificada en el fraile icodense. El Padre Abreu acaba por penetrarse en la convicción de la acción misericordiosa y fraternal de su biografiado. Todas sus vivencias profundas se han redactado tanto sobre la fe como sobre la moral cristiana. La vida de fe mediante un obrar recto y libre, con la ayuda de la ley y de la gracia de Dios.
“Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Juan de Jesús” es un documento excepcional que en breves fechas será publicado en condiciones tipográficas dignas para el público en general. Tal visión, actualizada y gradual, sobre la fecunda vida de nuestro héroe icodense nos dispondrá para conocer adecuadamente la figura de Fray Juan de Jesús en su camino de Santidad. Recientemente, he consultado estas célebres escrituras, estudiando sus contenidos, textos y consideraciones. Esta obra alienta y anima a conocer más de un hombre religioso, modelo viviente a imitar. Su lectura nos debería bastar, pero nuestra naturaleza encuentra la barrera secular, en el tiempo y en la mentalidad. No obstante, es admirable como refleja el Padre Abreu, con intima persuasión, el alma limpia y transparente del esclarecido lego franciscano, pues defiende con absoluta certeza cuanto dice de él en su biografía.
La ficha hemerográfica de esta publicación es la siguiente:
TÍTULO: “Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Juan de Jesús”.
DATACIÓN: Sacada a la luz a expensas de Don Joseph de Villar y Villanueva, Síndico de la Provincia de San Diego de Canarias, Curial de Roma.
DEDICATORIA: Al Maestre de Campo Don Esteban de Llarena Calderón y Lugo, Marqués de la Villa de Acialcázar.
LICENCIA: Por aprobación de Fray Juan de Argüelles. Convento de San Felipe el Real de Madrid, en 23 de julio de 1698 años.
PÁGINAS: 398 páginas.
IMPRESOR: Taller de Antonio González de Reyes. Madrid, 1701.
LOCALIZACIÓN DE FONDOS: Sala Canarias de la Biblioteca General de la Universidad de La Laguna.
EL AUTOR: Rmo. Fray Andrés de Abreu (La Orotava, 1647-1725), confesor, lector jubilado, Comisario de la Santa Inquisición, Ex-Provincial, y Padre inmediato de la Provincia de Canarias.
SUMARIO:
En el índice, llamado por el autor “Tabla de los Capítulos”. Está dividido en tres libros más las notas introductorias, aprobaciones, licencias y prólogo al lector. “El Libro Primero” en que se refiere la vida del Venerable Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, desde su nacimiento hasta que tomó el hábito de religioso lego de la Orden de San Francisco. “El Libro Segundo” contiene la vida del Venerable Padre Fray Juan de Jesús, desde que recibió el hábito, hasta el estado en que lo cogió la última enfermedad. “El Libro Tercero” en que se refiere la última enfermedad del Siervo de Dios, y circunstancias de su muerte,
y entierro; y se refieren las maravillas que ha obrado Dios por su intersección, en su vida, y después de su muerte. Cada una de las partes tiene su propia numeración en números romanos y en cada número se da a conocer de manera muy resumida cada tema a tratar, de forma que facilita en gran medida al lector la búsqueda de cualquier dato que le interese.
PRÓLOGO AL LECTOR
Comienza con una pequeña presentación de la vida espiritual de Fray Juan de Jesús y la justificación de haber escrito estas memorias. Todos los datos, según sus propias palabras, fueron recogidos del propio testimonio del Siervo de Dios. A todo ello, une el entorno de santidad que proyectaba el lego franciscano entre sus contemporáneos. El Padre Abreu, con respecto a los doctores de la fe que valorarán sus escritos sobre el Siervo de Dios, les confiesa haber tenido la dicha de haber conocido cercanamente a un varón justo de vida ejemplar, resaltando su inocencia, gran penitencia, caridad y oración.
LIBRO PRIMERO en que se refiere la vida del Venerable Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, desde su nacimiento hasta que tomó el hábito de religioso lego de la Orden de San Francisco.
Cap. I: DE LA PATRIA DEL SIERVO DE DIOS.
Cap. II: PADRES Y NACIMIENTO DE FRAY JUAN DE JESUS.
Cap. III: SU EDVCACION, Y OFICIO A QUE LE APLICARON SUS PADRES.
Cap. IV: REFIERESE LO MVCHO QUE PADECIO DEBAXO DE LA MANO DEL MAESTRO.
Cap. V: EXERCICIOS DEL SIERVO DE DIOS EN ESTE TIEMPO.
Cap. VI: LIBRALE DIOS DE VN GRANDE PELIGRO EN ESTE TIEMPO, CORRIENDO EN LA VIRTUD CON ALGUNAS TIBIEZAS.
Cap. VII: PASSA AL PVERTO DE LA CRVZ DE LA OROTAVA, Y INSPIRADO DE DIOS, EN UN SERMON, ABRAÇA EL MENOSPRECIO DEL MUNDO.
Cap. VIII: BVELVE A GARACHICO, ELIGE PADRE DE SU ESPIRITU, Y APRENDE À LEER CON MARAVILLOSA BREVEDAD.
Cap. IX: DESEA SER RELIGIOSO DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO; EMBARAÇASE LA EXECUCION CON LA PIEDAD, Y DESEMPEÑA SUS DESEOS CON LA PERFECCION DE SUS OBRAS.
Cap. X: INTENTA AYVNAR UNA QVARESMA SIN COMER COSA ALGUNA, Y ARROJASE EN UNAS ÇARÇAS, À IMITACION DE SAN FRANCISCO.
Cap. XI: PONENLE MAL CON SV MAESTRO, Y RECIBE VNA GRAVE, Y PELIGROSA HERIDA.
Cap. XII: PASSA AL PVERTO DE LA CRUZ, DONDE SU FERVOR ADELANTA SU PENITENCIA, Y EXERCICIOS.
Cap. XIII: PROSIGVENSE OTROS EXERCICIOS PUBLICOS, OFRECIDOS CON DESPRECIO DE SI MISMO AL EXEMPLO.
Cap. XIV: MANDALE DIOS, QVE BUSQVE QVIEN LO GOVIERNE, Y SUFRE GRANDES COMBATES DE EL DEMONIO.
Cap. XV: PROGRESSOS DE SV ESPIRITV, CON ESTE NUEVO DIRECTOR, EN EXERCITAR VIRTUDES, Y RESISTIR COMBATES.
Cap. XVI: PADECE ALGVNAS SEQVEDADES, Y TRABAJOS DE ESPIRITU; CONSUELALE UNA PALOMA, QUE BOLÒ A SU CABEÇA.
Cap. XVII: CONTINVANSE ESTOS EFECTOS, Y ARREBATADO EN EL AMOR DE DIOS, GRITA PORQUE LE AMEN.
Cap. XVIII: REFIERESE VN MARAVILLOSO RAPTO, Y BUELO DEL SIERVO DE DIOS.
Cap. XIX: PASSA A EL LVGAR DE GARACHICO: LIBRA DIOS DE VN GRANDE PELIGRO LA CASA DE SU MAESTRO; Y SUDA EN SU PRESENCIA UNA YMAGEN DE NUESTRA SEÑORA.
Cap. XX: FLORECE VNA CRUZ, QVE FIXO SOBRE UNA PEÑA. ASSISTE A LA MUERTE DE SU MADRE, Y PROCURA NEGARLE AL DOLOR NATURAL.
LIBRO SEGUNDO contiene la vida del Venerable Padre Fr. Juan de Jesús, desde que recibió el hábito, hasta el estado en que lo cogió la última enfermedad.
Cap. I: RECIBE EL HABITO DE RELIGIOSO LEGO; Y MIRANLE ALGUNOS CON DESPRECIO EN LA ENTRADA.
Cap. II: MVESTRA DIOS LA EFICACIA DE SU ORACION, EN DEFENSA DE UNA CASTIDAD PERSEGUIDA.
Cap. III: PROFESSA EL SIERVO DE DIOS, LLAMASE FRAY JUAN DE JESUS, Y SE REFIERE LA FAMA DE VN CASO PRODIGIOSO, QUE LE SUCEDIÒ EN ESTE TIEMPO.
Cap. IV: PASSA A VIVIR AL CONVENTO DE SAN DIEGO DEL MONTE.
Cap. V: DESCALCEZ, Y TRABAJOSOS EXERCICIOS DE FRAY JUAN DE JESUS.
Cap. VI: EXERCICIOS ESPIRITVALES, Y PARTICULARES DEVOCIONES EN QUE OCUPAVA EL DIA.
Cap. VII: REFIERENSE ALGVNOS COMBATES, QUE TUVO CON LA INFERNAL MALICIA.
Cap. VIII: PENITENCIAS, Y MORTIFICACIONES CON QUE MACERAVA SU CUERPO.
Cap. IX: REFIERESE SV EXTREMADA POBREZA, Y EL AMOR QUE TUVO EL SIERVO DE DIOS A ESTA VIRTUD.
Cap. X: DE LA HEROYCA OBEDIENCIA, QUE OBSERVO HASTA SU MUERTE.
Cap. XI: CVENTASE VN CASO EN CONFIRMACION DE SU GRANDE OBEDIENCIA.
Cap. XII: REFIERENSE OTROS CASOS, EN QUE SE VIÒ CALIFICADA SU RENDIDA OBEDIENCIA.
Cap. XIII: SALE A ASSISTIR A DOS ENFERMOS, Y VENLE DE NOCHE EN EL RETIRO DE SU ORACION, RODEADO DE CELESTIALES LUZES.
Cap. XIV: PVRIFICA DIOS A SV SIERVO CON VNA AMARGUISIMA ENFERMEDAD.
Cap. XV: DECLARA VNA VISITA QVE TUVO DEL CIELO, Y EXERCICIO QUE LE DIÒ EL SEÑOR EN ESTA ENFERMEDAD PARA PURIFICARLO.
Cap. XVI: EFECTOS DE LA LVZ, QVE RECIBIO EL ALMA EN ESTA ENFERMEDAD, Y COMO LEVANTO DIOS À SU SIERVO À MAS ALTO GRADO DE ORACION, Y VIRTUDES.
Cap. XVII: REFIERENSE SVS EXTASIS, Y JUBILOS, Y ALGUNOS EFECTOS DE ESTOS EXCESSOS AMOROSOS.
Cap. XVIII: MANDALE DIOS, QVE AMONESTE À LOS HOMBRES, QUE SE ENMIENDEN, QUE EL JUYZIO ESTÀ CERCA.
Cap. XIX: CALIDADES CON QVE DIOS LO ADORNÒ PARA ESTE EMPLEO.
Cap. XX: COMIENZA A CVMPLIR EL PRECEPTO DE DIOS, EXORTANDO À LOS HOMBRES.
Cap. XXI: LAS CONTRADICIONES, QVE COMENZO À EXPERIMENTAR SOBRE LA NOVEDAD DE EXORTAR À LOS HOMBRES.
Cap. XXII: CONTINVA EN SVS PLATICAS, Y EXORTACIONES, Y PADECE MUCHAS CONTRADICIONES, Y DESAYRES POR ESTA CAUSA.
Cap. XXIII: MANDANLE, QUE NO HAGA EXORTACIONES PUBLICAS, ESPECIALMENTE DEL JUYZIO, CRECIENDO EL COMBATE DE LAS CONTRADICIONES.
Cap. XXIV: CASTIDAD DEL SIERVO DE DIOS, Y COMO LIBRÒ À MUCHOS DE CAER EN EL VICIO OPUESTO À ESTA VIRTUD.
Cap. XXV: QVAN AVENTAJADO FVE EN LA VIRTUD DE LA HUMILDAD.
Cap. XXVI: DE LA MISERICORDIA QVE TUVO CON LOS POBRES, Y ENFERMOS.
Cap. XXVII: DE LA PACIENCIA DEL SIERVO DE DIOS, Y NUEVAS CONTRADICIONES CON QUE LO EXERCITARON.
Cap. XXVIII: DEL GRANDE AMOR QVE TUVO À LA CRUZ DEL SEÑOR, Y ESPECIAL DEVOCION CON QUE SE DAVA À LA CONTEMPLACION, Y SENTIMIENTOS DE SU PASSION, Y MUERTE.
Cap. XXIX: COMO RESPLANDECIERON EN EL SIERVO DE DIOS LAS QUATRO VIRTUDES CARDINALES.
Cap. XXX: DE LA FE, PRIMERA VIRTUD THEOLOGICA, Y EXCELENCIA CON QUE LA EXERCITÒ.
Cap. XXXI: LVZ GRANDE QVE LE COMVNICO EL SEÑOR DE SUS MISTERIOS, Y SECRETOS OCULTOS.
Cap. XXXII: DE LAS VISIONES IMAGINARIAS, Y COMO EL SIERVO DE DIOS SE PORTABA EN ELLAS.
Cap. XXXIII: DE LA GRANDE, Y FIRME ESPERANÇA, QUE TENIA EL SIERVO DE DIOS.
Cap. XXXIV: DE LA CARIDAD DEL SIERVO DE DIOS PARA CON SU DIVINA MAGESTAD, AMIGOS, Y ENEMIGOS.
Cap. XXXV: DON DE PROFECIA, QVE RESPLANDECIÒ EN EL ESPIRITU DEL SIERVO DE DIOS.
Cap. XXXVI: PROSIGVENSE OTROS CASOS DEL MISMO GENERO.
LIBRO TERCERO en que se refiere la última enfermedad del Siervo de Dios, y circunstancias de su muerte, y entierro; y se refieren las maravillas que ha obrado Dios por su intersección, en su vida, y después de su muerte.
Cap. I: VLTIMA ENFERMEDAD, Y MUERTE DEL SIERVO DE DIOS.
Cap. II: COMO MANARON OLEO MEDICINAL, Y OLOROSO, UNA RELIQUIA DE SU CUERDA, Y UNA CONCHA CON QUE SOLIA COMER.
Cap. III: REFIERENSE ALGVNOS CASOS EN QVE EL SIERVO DE DIOS ESTANDO VIVO, ALCANÇÒ LA SALUD PARA ALGUNOS ENFERMOS, Y OBRÒ DIOS POR SUS MERITOS ALGUNAS MARAVILLAS.
Cap. IV: DE OTRAS MARAVILLAS QUE OBRÒ DIOS NUESTRO SEÑOR POR SU SIERVO, DESPUES DE SU MUERTE
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