Flandes, grandes ciudades del arte

Flandes, grandes ciudades del arte

Flandes, sinónimo de grandes artistas, de iglesias y catedrales, de idílicos beguinajes, de callejuelas empedradas, de bellos rincones… De los tres estados federales -Flandes, Valonia y Bruselas- que forman el reino de Bélgica, Flandes centra hoy nuestro interés. Una comunidad dinámica y próspera que representa cerca del 60% de la población total belga y cuya lengua materna es el neerlandés.

A pesar de su reducida superficie, Flandes muestra al viajero un patrimonio cultural e histórico importantísimo, en el que destacan la arrolladora presencia de grandes ciudades del arte como Brujas y Gante y otras más modestas pero con igual o mayor encanto como Lovaina y Malinas. La cercanía entre todas ellas es una gran baza a favor del visitante que puede recorrerlas sin invertir mucho tiempo en tediosos desplazamientos.

La rica herencia cultural e histórica del pueblo flamenco se palpa en cada uno de los rincones de Brujas; sin duda y por aclamación popular, una de las ciudades más seductoras y pintorescas de la vieja Europa. La estructura medieval de sus calles, sus iglesias y edificios nobles, los canales serpenteantes y las verdes murallas hacen que Brujas sea una atracción única.

Brujas es una ciudad a escala humana, diseñada para ser recorrida a pie, con paso lento y ojos expectantes para captar el mayor número de detalles.

El centro histórico de Brujas ha crecido en torno a la Plaza Mayor y al Burg, cuna de la ciudad. A partir de aquí, despliega sus alas un entramado de canales medievales (Reien) y vías empedradas que alternan sobrios edificios y magníficas muestras de arquitectura religiosa con decenas de confiterías, centros de encaje y cafeterías de alegres terrazas que tiñen de colorido sus calles.

El monumento más imponente de todo Brujas es el campanario (Belfort), símbolo de la libertad y de la autonomía de la ciudad. Tras 366 peldaños, la panorámica que desde allí se divisa es espectacular, permitiendo recorrer de un vistazo toda la ciudad. También debe reclamar la atención del visitante enclaves como el monumental Ayuntamiento -magnífica muestra de la etapa borgoñona-; la Basílica de la Sagrada Sangre, cuya procesión constituye el acontecimiento histórico-religioso más importante de la ciudad; la iglesia de Nuestra Señora o la Catedral de San Salvador, la más antigua de Brujas.

Una visita a Brujas no puede darse por finalizada sin visitar antes el beguinaje o Begijnhof, utilizando el término neerlandés. El beguinaje de Brujas consiste en un jardín circundado de árboles, alrededor de los cuales se alinean las casas de las beatas y de las monjas beguinas. Hoy en día, estas casitas no están habitadas por beguinas, sino por monjas benedictinas que siguen usando las ropas típicas de sus hermanas espirituales del siglo XV. Si el viajero sale del Begijnhof por la parte posterior, accederá a uno de los rincones más románticos de Brujas, Minnewater. Conocido como el “lago del amor”, en el medievo era un puerto interior en el que atracaban las embarcaciones que aseguraban el transporte regular de mercancías entre Brujas y Gante. Hoy es un placentero enclave habitado por esbeltos cisnes.

El siguiente destino que proponemos al viajero nos acerca a Gante, la ciudad flamenca que cuenta con mayor número de edificios históricos. Gante aparece a los ojos del visitante como un capricho hecho realidad. Aquí no sólo es fácil seguir las huellas de la historia a cada paso, basta callejear entre sus terrazas, canales y mercados para enamorarse de esta joya flamenca. Un buen lugar para empezar el recorrido por la que fue la segunda ciudad más importante del siglo XVI tras París es la Cuesta de San Miguel. Desde aquí se divisa la silueta de las tres torres más famosas de la ciudad: el campanario de la Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal), la torre de guardia y la torre de la iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk). La Catedral de San Bavón, mezcla de románico, gótico y barroco, guarda en su interior valiosas obras de arte como el famoso cuadro de Van Eyck “La adoración del Cordero Místico”, un suntuoso púlpito realizado en mármol y roble y el órgano más grande del Benelux.

Al igual que la torre de Brujas, el Belfort de Gante guarda a 65 metros de altura una vista maravillosa de la ciudad. Frente a él se alza el Ayuntamiento, considerado el máximo exponente del desarrollo arquitectural gantés.

Muy cerca de la Cuesta de San Miguel esperan dos de las calles más hermosas de todo Flandes, la Graslei (muelle de los herboristas) y la Korenlei (muelle de los granjeros), cuyos edificios se reflejan en las aguas del río Leie, creando un espacio íntimo y encantador. Al fondo de la Graslei, en pleno centro de la ciudad, se alza desafiante desde hace más de 800 años el Castillo de los Condes (Gravensteen). Desde la atalaya de esta fortaleza medieval se obtiene una panorámica inolvidable del centro histórico de Gante. Muy cerca de este castillo se halla el barrio de Patershol que, de clara traza medieval como muestran el trazado de sus calles y sus construcciones a pequeña escala, nos invita a dar un paso con sabor a historia. Más encantos de Gante: sus abadías, antaño grandes focos de comercio, la plácida tranquilidad de sus tres beaterios, sus terrazas al sol y su excelente gastronomía. Y es que aunque algunos oriundos se empeñen en decir con un guiño que la comida típica de Gante es la cerveza, lo cierto es que el visitante no debe dejar de saborear especialidades locales como los mokken, los mejillones, las anguilas y la tan apreciada mostaza.

Tras dejar atrás Gante, con su silueta aún latente en la retina, nos acercaremos a Lovaina, una ciudad que ha sabido conciliar su carácter borgoñón con una rica tradición espiritual. Cuna de una de las universidades más antiguas del mundo, Lovaina acoge curso tras curso a más de 26.000 estudiantes que confieren a esta ciudad un atractivo muy especial.

El corazón de Lovaina late con fuerza en la Grote Markt (plaza mayor) con la impactante presencia del Ayuntamiento y de la iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento, obra maestra del gótico florido de Brabante, es la perla arquitectónica de Lovaina. Su fachada, famosa en todo el mundo, es un fabuloso encaje de nichos de piedra que aglutina soberanos, científicos, personajes bíblicos… en definitiva, a todos aquellos que han desempeñado un papel fundamental en la historia de la ciudad. Desde la Naamsestraat, calle cerrada al tráfico como buena parte del centro, se puede pasear hacia el Gran Beguinaje (Groot Begijnhof). Muchos de los edificios históricos que se cruzan a lo largo del paseo pertenecen a la Universidad. Ya en el beaterio (Patrimonio Cultural de la UNESCO), espera al viajero un testigo único del siglo XVII. Con sus seis hectáreas, este beguinaje flamenco es además de uno de los más hermosos, uno de los más grandes. Un auténtico remanso en el centro de la ciudad, formado por un conjunto de sobrias viviendas entrecruzadas por patios y jardines, en un entorno único atravesado por dos ramas del río Dijle. En los años sesenta, la Universidad adquirió el lugar y lo transformó en residencia para estudiantes y profesores.

Aquí acaba nuestro especial recorrido por Flandes. Hemos dejado en el tintero, más rincones inolvidables como la propia Malinas, la ciudad de los carrillones y los tapices que nos transporta a ?pocas pasadas; Bruselas, la gran capital; Amberes, Lier, Tongeren o Maaseik. Les emplazamos a una nueva cita.

Información práctica:

Viajar a flandes en avión. Desde todas las grandes ciudades europeas hay vuelos al aeropuerto de Bruselas (Zaventem), base de la compañía aérea belga SABENA (www.sabena.com). Una vez allí el viajero debe saber que el transporte es cómodo en tren o por carretera. Las carreteras flamencas son gratuitas y conectan con las principales arterias de tráfico europeas.

Idioma: El neerlandés es la lengua materna de Flandes. Es la misma que se utiliza en Holanda pero con acentos claramente distintos.

Moneda. La moneda belga es el franco belga (BEF). El cambio puede realizarse en bancos, aeropuertos, estaciones y oficinas de cambio. Las tarjetas de crédito más aceptadas son American Express, Visa, Diners Club y Eurocard.

Hoteles. En Flandes los hoteles van desde lo más sencillo a lo más lujoso. Se puede reservar gratuitamente a través de las Oficinas de Turismo y de la BTR. La guía “Hoteles en Flandes”, publicada por Turismo de Flandes, contiene una lista completa de todos los establecimientos hoteleros.

Restaurantes. En Flandes la gente sabe divertirse y comer bien. La cocina de los restaurantes está abierta hasta las 23h. Los bares flamencos son también cervecerías con cientos de variedades regionales.

Propinas. Las propinas en los restaurantes, hoteles y taxis siempre están incluidas en el precio que deben considerarse con el IVA también incluido.Visitas guiadas. Altamente recomendables por la gran preparación de los guías locales.

Turismo

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